La ingesta excesiva de cafeína provoca alucinaciones.

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Durham asegura que una ingesta de 7 o más tazas de café al día puede provocar alucinaciones.

La investigación se realizó sobre 200 voluntarios que llenaron varios cuestionarios, uno para medir su ingesta de cafeína y el resto para valorar su propensión a las alucinaciones, los delirios y al estrés.

Consideraron grandes consumidores de cafeína a persona que consumieran más de 7 tazas de café al día, o dos tazas y dos bebidas energéticas, esto último no resulta tan extraño en nuestro día a día. En el otro extremo estaban los que bebían una al día.

Los resultados han sido publicados en la revista Personality and Individual Differences, y determinan que las personas que más cafeína tomaban, tenían más riesgo de oír voces, sentir la presencia de una persona difunta o ver cosas inexistente.

Además, la cafeína tiene la capacidad de aumentar en situaciones de estrés la liberación de cortisol (la hormona que media en este proceso), lo cual también estaría ligado al sufrimiento de estas alucinaciones.

En cualquier caso, y como ya comentamos aquí en una ocasión, alucinaciones como escuchar voces no son necesariamente un síntoma de enfermedad m
ental. De hecho, cerca del 3% de la gente corriente escucha esas voces de forma habitual.

Los escarabajos saben contar.

Primero fue una especie de pez, después los caballos, más tarde las abejas, y ahora, un grupo de Investigadores de la Universitat de València aseguran que los escarabajos poseen un mecanismo rudimentario para contar.

El estudio, publicado en la revista Animal Cognition, sugiere que nuestras capaci
dades matemáticas dependen también de mecanismos innatos y no sólo de lo aprendido en la escuela o a través de nuestros padres.

Inevitablemente nos surge la duda de se pueden contar los animales y junto con los ejemplos citados anteriormente, ahora también los escarabajos podrían unirse al selecto grupo de contadores.

Estos insectos poseen un “sistema aproximado de número” que les permite evaluar de forma aproximada la cantidad de obj
etos en un conjunto.

Avances como éstos sugieren que el origen evolutivo del “sistema aproximado de número” en que están basadas nuestras propias habilidades matemáticas podría ser mucho más antiguo de lo que se había sospechado hast
a el momento.

El ADN
mitocondrial del Tigre de Tasmania secuenciado.

Otra nueva noticia para alimentar la posibilidad de que algún día “resucitemos” especies extinguidas. Primero fue el Mamut, y ahora, según la publicación Genome Research, el mismo equipo ha logrado lo mismo con el tigre de tasmania, un marsupial que se declaró extinto en 1936.

Un equipo de investiga
dores internacionales con la presencia del español Juan Luis Arsuaga, ha repetido el procedimiento empleado con el mamut, consistente en aislar el ADN encapsulado en el pelo.

Se han utilizado dos ejemplares conservados en museos uno disecado y el otro sumergido en alcohol (en la imagen), demostrando así que la técnica no precisa animales conservados en hielo, como era el caso de los mamuts, pudiendo lograr secuencias a partir de colecciones almacenadas en museos de todo el mundo.

Los genes secuenciado son los mitocondriales, heredados exclusivamente por línea materna. Ahora, el siguiente paso es secuenciar el genoma nuclear completo.

Los agujeros negros llegaron antes que las galaxias.

Los agujeros negros (aquellos enormes espacios invisibles que succionan todo lo que los rodea) podrían haber aparecido antes que las galaxias que los albergan.

El hallazgo podría cambiar el conocimiento actual respecto a cómo se formaron las primeras galaxias y el rol de los agujeros negros en el Universo, ya que se cree que la mayoría de las galaxias o todas tienen agujeros negros en su centro. De hecho, el mes pasado ya comentamos que nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene un agujero negro en su centro.

Ahora, un equipo de astrónomos han encontrado un vínculo claro entre el tamaño del agujero negro, medido por su masa, y la galaxia en la que se encuentra. Según los científicos, la masa de un agujero negro es cerca de una milésima parte de la masa de la galaxia que lo rodea.

“Esta proporción constante indica que el agujero negro y la galaxia afectan mutuamente a su crecimiento en cierto tipo de relación interactiva”, explicó Dominik Riechers, del Instituto de Tecnología de California.

Usando el telescopio Very Large Array (VLA) en Nuevo México, se ha logrado calcular cómo eran en su origen, en momentos próximos al Big Bang, hace unos 13.700 de años.

“Finalmente hemos sido capaces de medir las masas de los agujeros negros y las galaxias como eran en los primeros miles de años luego del Big Bang y la evidencia sugiere que la proporción constante observada podría no haberse mantenido en los inicios del universo, siendo los agujeros negros en estas galaxias jóvenes son mucho mayores comparados con las galaxias vistas en el universo cercano. Esto significaría que los agujeros negros comenzaron a crecer primero”, concluyeron los investigadores.


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